Como persona no espero de otros nada a cambio, si espero que ellos tengan algo de mí, pero lo que muchos no saben, es que hay precios en la amistad que se pagan y las deudas corren y corren, luego no se extrañen como se piensan cobrar.
Alguien me enseño alguna vez que no le gustaban las confianzas, de tal manera que la amistad en estos casos es el deber cumplido, el respaldo al superior, y el respeto a la vida personal, esto es la amistad, cuestión de meros detalles.
No hay cosa más triste que depositar la confianza, y no tener ni un ahorro en materia de amistad al pasar el tiempo.
La soledad aunque no lo crean es una fuerza poderosa, acompaña al que la esperanza y la fe se encuentre refundida, y apoya al que la amistad le ha defraudado.
El amor, la amistad y la compasión es para los débiles. Por eso me dicen me gusta ser débil.
Uno aprende en la amistad o en el amor que por más que esté nublado el camino, la vida te da revanchas que harán que no todos los días, sean grises, sino soleados.
Necesitas dos cosas para disfrutar de la vida: Amor y amistad.
Amar a quienes nos dan la mano es un amor de amistad, un amor sublime y humano, pero amar sin esperar nada a cambio es amor de Dios.