Una tarde antes del final de nuestras vacaciones, me acerqué a la cocina, aquella cocina con horno de barro era el santuario de mi abuelita, todo estaba ahí en perfecto orden y siempre había un delicioso olor a café.
Mi abuelita preparaba algo para cocinar y me senté por ahí, observándola, después de unos momentos le dije: Abuelita, si esa tarada de Eva no hubiera pecado, usted no tendría que trabajar, y mi hermanita no tendría gripe, y viviríamos todos en el campo, comiendo fruta y jugando con los animales verdad?
Creo que si- respondió un poco distraída-
Esa Eva es una dunda, le dije
Ella me miró, sonrió con ternura, dejó lo que hacía y me hizo señas para que me acercara…no hija- dijo acariciándome el cabello- Eva era solo una mujer.
Mentiría si dijera que en ese momento entendí lo que me quiso decir, pero ahora, que al fin soy mujer, creo entender
Mi abuelita preparaba algo para cocinar y me senté por ahí, observándola, después de unos momentos le dije: Abuelita, si esa tarada de Eva no hubiera pecado, usted no tendría que trabajar, y mi hermanita no tendría gripe, y viviríamos todos en el campo, comiendo fruta y jugando con los animales verdad?
Creo que si- respondió un poco distraída-
Esa Eva es una dunda, le dije
Ella me miró, sonrió con ternura, dejó lo que hacía y me hizo señas para que me acercara…no hija- dijo acariciándome el cabello- Eva era solo una mujer.
Mentiría si dijera que en ese momento entendí lo que me quiso decir, pero ahora, que al fin soy mujer, creo entender
Mensaje
Me gusta
No