LA NUEZ DE ARRIBA: Esa boca sedienta...

LAS PUERTAS DE LA VIDA

El amor llamó a su puerta
con un timbre sordo y ciego
cerró las ventanas.
Que tarde llegaba
aquel sentimiento.
La música inundaba
su alma.
Hería sus ojos que se llenaban
de lagrimas.

El espejo le devolvía
rosas nacidas a través
del cristal.
Notas salidas de un
pentagrama blanco.
Volaban los nocturnos y
los Adagios sobre alas
de vientos calidos
La nostalgia de su otoño
le pesaba en los brazos
esos mismos que estaban
huérfanos de abrazos.

Esa boca sedienta
de besos tardos y dolidos.
Venían a buscarla los pájaros
que adoraban aquellas lágrimas
secas y sin nombres
que llevaban sonidos
de recuerdos
de músicas de olvidos.
Abrir las ventanas para que
esta alma vuele
en pos de la ilusión
de la vida
que no calle su voz.
Que vuelen los pájaros
y la despierten.
Que la luz del Sol
florezcan las rosas
que lleva en su corazón.