LA NUEZ DE ARRIBA: Dulce esperanza ¡oh! ven a consolarme: ...

Oh dulce Lanz! Mi juventud lozana
ya para siempre huyó, cual agostada
rosa, que brilla sólo una mañana

Cerca está ya de mí la fatigada
corva vejez, de muerte precursora,
de achaques y quebrantos rodeada.

¿Dó estás, oh juventud? ¿Dónde está agora
de aquel semblante mío la frescura?
¿Dónde del claro Tormes la pastora

que del cáliz de amor ¡ay! la dulzura
me dio a gustar? Mi luz es eclipsada;
ya sepultado ¡ay! yago en noche escura.

Pronto la férrea Parca no aplacada
irresistible va a precipitarme
en el voraz abismo de la nada.

Dulce esperanza ¡oh! ven a consolarme:
¿Quién sabe si es la muerte mejor vida?
¿Quien me dio el ser no puede conservarme
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
mas allá de la tumba? ¿Está ceñida
a este bajo planeta su potencia?
¿El inmenso poder hay quien le mida?