LA NUEZ DE ARRIBA: que del cáliz de amor ¡ay! la dulzura ...

Oh dulce Lanz! Mi juventud lozana
ya para siempre huyó, cual agostada
rosa, que brilla sólo una mañana

Cerca está ya de mí la fatigada
corva vejez, de muerte precursora,
de achaques y quebrantos rodeada.

¿Dó estás, oh juventud? ¿Dónde está agora
de aquel semblante mío la frescura?
¿Dónde del claro Tormes la pastora

que del cáliz de amor ¡ay! la dulzura
me dio a gustar? Mi luz es eclipsada;
ya sepultado ¡ay! yago en noche escura.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Pronto la férrea Parca no aplacada
irresistible va a precipitarme
en el voraz abismo de la nada.