LA NUEZ DE ARRIBA: Pero, por la mañana, aquel jardinero la busco,...

Pero, por la mañana, aquel jardinero la busco,
y al darse cuenta que ya no estaba en su jardín,
unas lagrimas de cristal, rodaron por su triste rostro,
porque le había partido en pedazos su corazón,
y el jardinero dijo: