LA NUEZ DE ARRIBA: Y al despertar, con empeños...

Y al despertar, con empeños
tal vez pensais que, halagüeños
os dan, cantando, placeres,
esos dulcísimos seres
con quien platicáis en sueños.

Mas ¡ah, que ya se apagaron
aquellos cantos, Felisa,
que en tu alabanza sonaron!
Y por Dios, que bien aprisa,
siendo tan dulces, pasaron.

Pasaron los amadores,
llevando sus falsas llamas;
tiempo es que libre de azores
trate, Felisa, de amores
la tórtola entre las ramas.