Ante todo, digo esto: del que nada hizo, nada se sabe; por eso, acá puse lo que un tipo acá, y otro allá, le dan a su país o a su era, y se sabe aún hoy.
Uno que supo más que todo otro en sus días dijo «El que come haba, se come un alma, pues el alma del que se va pasa al haba; por eso yo no como haba». Se dice por ahí que no lo dijo por eso, sino por el gas que daba el haba; pero yo no hago caso. Bien, este tipo que digo dijo que el cero, el uno, el dos, etc., eran todo lo que dios hizo, y todo lo otro vino solo. Que la nota que toca el laúd, la idea, la voz, el orbe todo, bah, eran la suma de algo con otra cosa, y él supo dar con esa suma para un tema o dos (a vos te sonó a poco, tal vez, pero yo digo que era un capo). Un pibe de esos a los que le dio algo de lo que supo, hizo algo que fue malo para él: un buen día, este pibe dijo «Mido el lado este, el que no hace cruz con este ni con este otro… A ver… como dijo el capo, el lado A por el lado A es como el lado B por el lado B más el lado C por el lado C… Uno por uno más uno por uno es dos… Así, el lado A debe ser la raíz de dos… Uy, pero esto no me da, el capo me mata». El capo lo supo, y no se rió, pues esa raíz de dos no era como él dijo que debe ser. Miró bien lo que el otro hizo, pero al fin dijo «no hay nada malo en tu obra; debe ser así pues». Hizo que otro mate un buey (o cien, como dice el mito) para reír un poco, ya que era real la cosa y tuvo que usar eso para bien o para mal.
—Marcos Donnantuoni
Uno que supo más que todo otro en sus días dijo «El que come haba, se come un alma, pues el alma del que se va pasa al haba; por eso yo no como haba». Se dice por ahí que no lo dijo por eso, sino por el gas que daba el haba; pero yo no hago caso. Bien, este tipo que digo dijo que el cero, el uno, el dos, etc., eran todo lo que dios hizo, y todo lo otro vino solo. Que la nota que toca el laúd, la idea, la voz, el orbe todo, bah, eran la suma de algo con otra cosa, y él supo dar con esa suma para un tema o dos (a vos te sonó a poco, tal vez, pero yo digo que era un capo). Un pibe de esos a los que le dio algo de lo que supo, hizo algo que fue malo para él: un buen día, este pibe dijo «Mido el lado este, el que no hace cruz con este ni con este otro… A ver… como dijo el capo, el lado A por el lado A es como el lado B por el lado B más el lado C por el lado C… Uno por uno más uno por uno es dos… Así, el lado A debe ser la raíz de dos… Uy, pero esto no me da, el capo me mata». El capo lo supo, y no se rió, pues esa raíz de dos no era como él dijo que debe ser. Miró bien lo que el otro hizo, pero al fin dijo «no hay nada malo en tu obra; debe ser así pues». Hizo que otro mate un buey (o cien, como dice el mito) para reír un poco, ya que era real la cosa y tuvo que usar eso para bien o para mal.
—Marcos Donnantuoni