La Noche de San Lorenzo
Las noches de San Lorenzo son un gran acontecimiento en la Huerta. Nadie quiere perderse el baile de Luces que producen las Estrellas Fugaces. Todos se engalanan con sus mejores pieles y caparazones.
Algunos empiezan a pasear desde muy temprano, aprovechando que las tardes en agosto son más tempranas, y que el fútbol televisado saca al Hortelano más pronto de sus tareas.
La barra libre, que suele montarse todas las noches para la juerga general, esta noche es menos visitada por la concurrencia, y es que todos ellos dejan el uso y abuso de las drogas por la contemplación de un Cielo en fiestas: los enamorados se suben a los Perales, y a cualquier Árbol para mejor ver; los Pájaros que siempre se están quejando del ruido nocturno (aunque al otro día dan cumplida cuenta de los noctámbulos) esta noche son más condescendientes, y hasta dejan escapar algún trino distraído por la Luz fugaz de una Estrella.
Así es la noche de San Lorenzo en la Huerta, una noche para alelados como nosotros.
Las noches de San Lorenzo son un gran acontecimiento en la Huerta. Nadie quiere perderse el baile de Luces que producen las Estrellas Fugaces. Todos se engalanan con sus mejores pieles y caparazones.
Algunos empiezan a pasear desde muy temprano, aprovechando que las tardes en agosto son más tempranas, y que el fútbol televisado saca al Hortelano más pronto de sus tareas.
La barra libre, que suele montarse todas las noches para la juerga general, esta noche es menos visitada por la concurrencia, y es que todos ellos dejan el uso y abuso de las drogas por la contemplación de un Cielo en fiestas: los enamorados se suben a los Perales, y a cualquier Árbol para mejor ver; los Pájaros que siempre se están quejando del ruido nocturno (aunque al otro día dan cumplida cuenta de los noctámbulos) esta noche son más condescendientes, y hasta dejan escapar algún trino distraído por la Luz fugaz de una Estrella.
Así es la noche de San Lorenzo en la Huerta, una noche para alelados como nosotros.