LA NUEZ DE ARRIBA: El Melón quiere hacerse policía...

El Melón quiere hacerse policía

En la Huerta se dan los más variopintos oficios. Todos se afanan en sus aficiones. Desde luego la profesión de obrero es la más descansada y, sobre todo, la más popular: se tumba uno al Sol, o a la Luna, se infla de comer y beber, y finalmente, el Hortelano viene y lo recoge a uno. No está mal, ¿eh?
Pero siempre hay lunáticos que no pueden estarse quietos y se las ingenian para formar algún lío. Nos reímos mucho con ellos, casi con todos. Mas un día, al parecer bajo la influencia de una sobredosis de Abono y Agua, el Melón más gordo, se apretó el cinturón hasta el último agujerillo, sacó pecho y esgrimiendo una estrella de sheriff recogida del basurero se autoproclamó: ¡la ley!
Al principio nadie le hizo caso: "Ya está el Melón harto Agua. No hay noche que no la coja".
Luego se fue poniendo cada vez más pesado; se presentaba en las fiestas con su estrella reluciente y empezaba a pedir no sé qué papeles y permisos.
Nos preocupamos mucho por la Salud mental de los habitantes de la Huerta, mayormente, cuando éstos se toman un trabajo en serio. Y si ese trabajo es el de policía, el caso tiene que llegar a la Asamblea para que todo el mundo se entere de la película, y decidamos en consecuencia.
El Melón fue llevado a la Asamblea entre sus gritos: "esta reunión es ilegal, inmoral y me da ardores. Así que queda prohibida. Tienen un minuto para disolverla".
- Mira Melón, te queremos mucho, pero estás poniéndote un poco pesadito. Anda por qué no...
- Qué os corten la cabeza
Estábamos a punto de recurrir a Doña Doctora Papa, la psiquiatra, y sus curas basadas en el sexo - en fin, las lujurias que despiertan las Sandías son harto conocidas... Pero, antes de eso, una voz tronó... era el abuelo Olmo:
- Melón, hijo. ¿Puedes detener al Viento?
- No.
- ¿Parar la lluvia?
- No.
- ¿Esposar al Mar?
- No.
- Acaso... ¿puede la ley arrestar el Hambre?
- No.
- Pues cállate, so tonto.
... Y todos callamos.

© Antonio Ramón Jiménez Guillén