LA NUEZ DE ARRIBA: La ventana...

La ventana

Todas las tardes, a la luz en punto,
la ventana se asoma a la placeta.
Alguien se apoya en el perfume mudo
de la paciencia.
El aire se abufanda de geranios.
Se ve la esquina a una luz de vela.
La calle viene sin zapatos, viene
pasando como un aire en pena.
Alguien se arregla las calladas hojas
de la tristeza.

Todas las noches, con el ojo dentro,
la ventana se llena de ceguera.
Un invisible vidrio que
ni se abre ni se cierra.
Pasa la calle como si arrastrara
una subida cada vez más lenta.

Todas las noches, a una sombra en punto,
la ventana se queda abierta.
Nadie sabe si, con los años, alguien
está y el cardo de su pelo riega.
Flores oscuras
el vacío conservan,
y un perfume salado cristaliza
el tiempo de la casa quieta.

Alguien —una memoria, un sueño—
ni duerme ni despierta:
la ventana sigue asomada
como una mancha en pena.