LA NUEZ DE ARRIBA: como si...

Ninguna piedra tiene edad.
Los portales están perdidos
en su sombra. Tras las ventanas,
hay ojos que no miran, restos
de haber mirado en sueños. Y hay
polvo al que no llegó ni el viento.
La calle es el revés de algún
recuerdo: sale una mujer,
mira la puerta y nunca sabe
quién ha llamado,

como si
estuviera llegando un muerto.
No hay niños ya: se fueron a otro
tiempo. Mujeres satinadas
vigilan el silencio, el aire
de vitrina sin nada dentro.
De un tejado a otro, salta
un gato. El sol juega a trapecio.
Un olor a pared mojada
se hace rincón. Las piedras
se resignan al cautiverio
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Número cuatro de esta calle,
tinta de Fajalauza, cuna
de mi granadino destierro,
casa caída a cuatro lados
de sus propios muros desiertos.
¡Ay, labio, sitio pronunciado
por un idioma desde lejos!

Yo también salgo a ver quién llama
mientras alguien entra en silencio...