LA NUEZ DE ARRIBA: V...

V

Dime hermano, ¿cómo puedo renunciar a maya?
Desaté los lazos de mis cintas,
pero mantuve las ataduras del vestido que me cubría.
Me liberé de las ataduras del vestido,
pero cubrí mi cuerpo con sus pliegues.
Así, al renunciar a la pasión,
veo que la ira continúa envolviéndome;
que al renunciar a la ira, perdura en mí el deseo;
que cuando he vencido el deseo,
subsisten el orgullo y la jactancia:
que cuando la mente se libera y rechaza la ilusión,
todavía se aferra a la letra.

Dice Kabir: “Escucha mi querido Sadhu,
raramente se encuentra el verdadero camino.”