A la vista de este hecho anecdótico, el profesor Atkins decidió comprobar si otros pacientes sacarían beneficio del chocolate negro, por lo que puso en marcha un ensayo piloto (ensayo preliminar) en 10 pacientes con el síndrome de fatiga crónica, los cuales recibieron aleatoriamente una dosis diaria (45 gramos) de chocolate negro o chocolate blanco teñido para parecer chocolate negro, durante 2 meses. Después de un mes de descanso los participantes cambiaron al otro tipo de chocolate, durante 2 meses.
Los pacientes que tomaron chocolate negro informaron haber sentido menos fatiga, así como que ésta reapareció cuando dejaron de tomarlo.
Los pacientes que tomaron chocolate negro informaron haber sentido menos fatiga, así como que ésta reapareció cuando dejaron de tomarlo.