Temía a la muerte hasta que aprendí a vivir con
plenitud cada instante.
Temía al resentimiento hasta que me di cuenta que
es a mí a quien hace daño.
Temía el ridículo hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía envejecer hasta que encontré que cada estación
tiene su encanto.
Temía al pasado hasta que reconocí que todo fue perfecto.
plenitud cada instante.
Temía al resentimiento hasta que me di cuenta que
es a mí a quien hace daño.
Temía el ridículo hasta que aprendí a reírme de mí mismo.
Temía envejecer hasta que encontré que cada estación
tiene su encanto.
Temía al pasado hasta que reconocí que todo fue perfecto.
Mensaje
Me gusta
No