Aquél que es realmente tu
amigo
acudirá en tu ayuda cuando lo necesites:
si estás triste, llorará:
si estás en vela, no podrá dormir;
así que, de cada pena del corazón
contigo compartirá la carga.
Estas son
señales ciertas para distinguir
el amigo fiel del enemigo adulador
William Shakespeare.