A cada salto,
una mirada al suelo:
¡menudo tunante!
No necesitas fijarte mucho
para volver hacia abajo,
y no para llevarte cáscaras sin grano.
una mirada al suelo:
¡menudo tunante!
No necesitas fijarte mucho
para volver hacia abajo,
y no para llevarte cáscaras sin grano.