SALMO
la tarde es un remanso
donde tienden su música las aves
y dejan indolentes las nubes su vestigio
y yo que soy mortal
apenas un temblor de tierra estremecida
contemplo del silencio la infinita hermosura
y escudriño los signos imposibles
que nunca se me ofrecen
después
bajo la extraña sensación
de profanar un reino ya sin dioses
escribo en los renglones
de ese cielo impasible
que me excluye de toda eternidad
el verso inmemorial de mi derrota
la tarde es un remanso
donde tienden su música las aves
y dejan indolentes las nubes su vestigio
y yo que soy mortal
apenas un temblor de tierra estremecida
contemplo del silencio la infinita hermosura
y escudriño los signos imposibles
que nunca se me ofrecen
después
bajo la extraña sensación
de profanar un reino ya sin dioses
escribo en los renglones
de ese cielo impasible
que me excluye de toda eternidad
el verso inmemorial de mi derrota