LA NUEZ DE ARRIBA: A lo lejos, a lo lejos,...

Sus músculos se contraen,

su cuerpo blanco se arquea.

La tela del aire rasgan

como cuchillos sus flechas.

Por los caminos del sol

Eros, alegre, se aleja.

Su cuerpo va deshaciéndose,

dejando un rastro de menta.

A lo lejos, a lo lejos,

ya se pierde su silueta.

El aire lo va borrando

con sus pinceles de niebla.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
En el jardín de mi casa

hay dos amapolas nuevas,

como dos flechas de sangre

clavadas sobre la tierra.