LA NUEZ DE ARRIBA: La paja resultante se trasladaba al pajar en lizares....

. LA TRILLA.

Se desarrolla siguiendo un orden riguroso en distintas fases.

1. Tender la parva.
Se disponen los haces en círculo y se sueltan los vencejos para poder reutilizarlos posteriormente, normalmente para atar otras especies forrajeras. Se extiende posteriormente la mies utilizando para ello las horcas. Estas herramientas con un número variable de dientes, dos, tres, cuatro e incluso cinco, son de una pieza, elaboradas en el propio pueblo a partir de raíces y ramas especialmente seleccionadas por su forma y adecuación a la función deseada. El conjunto de mies así dispuesto se denomina parva. Concluida esta tarea se solía parar para el almuerzo. Durante este tiempo se dejaba calentar la parva.

Trillar.
Una vez pisada la parva se enganchaba el trillo a los bueyes o caballerías y comenzaba la trilla propiamente dicha. Se daban repetidas vueltas con el trillo manejando el trillador los animales desde el centro de la parva o desde el propio trillo si era necesario cargar con más peso la herramienta y hacerla más eficaz. Cada cierto tiempo, y de forma regular, se da vuelta a la parva con horcas y ahora también con horquillos de madera y rastrillos.

Mediada la trilla y mediado el día se hace un descanso, para la comida y se deja la parva en reposo para que se caliente. El calentamiento de la parva elimina los restos de humedad de la paja y del grano, facilitando la trilla, la eliminación de la cáscara y del polvo.
El proceso descrito hasta ahora es el seguido para la trilla del trigo, cereal con cáscara y espigas muy compactas que necesita una mayor dedicación,

La paja resultante se trasladaba al pajar en lizares. Son estos unos lienzos de grandes dimensiones en cuyo centro se acumula la paja para anudar después los extremos diagonalmente. Seguidamente se cargaban siempre al hombro hasta alcanzar el pajar en que se guarda la paja.
El grano se recoge y mide en medias fanegas de madera y se introduce en sacos o en costales. En los sacos normales solía caber fanega y media de grano, y en los costales dos fanegas y media. Lógicamente los últimos sólo podían ser manejados entre dos personas y por ello se empleaban con mayor frecuencia para la avena. Con los tipos de grano tradicionales una fanega de trigo pesaba entorno a 44 kilos, la de cebada unos 36 y la de avena en torno a 25 kilos.
Los sacos y costales se cargaban en caballerías para llevarlos hasta la casa. Allí eran cargados al hombro para subirlos a el alto, normalmente a través de una escalera estrecha y tortuosa. Una vez en el alto se almacenaba el grano en grandes montones.