LA NUEZ DE ARRIBA: Y deja que yo destruya...

Y deja que yo destruya
lo que en vida más quería
¡sólo por la dicha tuya!,
y seas feliz un día.

Deja que infeliz la vida
te separe de mis brazos,
y deja que yo te pida
el perdón de mis fracasos.

Tú, que vives mi dolor
y compartes esta muerte:
quizá tengas mejor suerte
en la vida y el amor.

Alegres y creativos
tus ojos verán al cielo,
tus ojos verán altivos
después de haber visto al suelo.