LA NUEZ DE ARRIBA: El rato que teníamos para descansar después de comer,...

El rato que teníamos para descansar después de comer, era casi imposible soportarlo: tábanos, moscas, mosquitos y algún que otro insecto, no te dejaban en paz, pero era tanta la necesidad de dormir que no te debas cuenta de que estaban picando, luego una vez despierto, veías los habones que habían dejado las picaduras.

La madre si en la casa había algún niño de pecho, se venía un par de horas antes de la hora de comer, con el fin de preparar las viandas que llevaría el acarreador y para dar de mamar al niño, esto último se convertía en un problema, como la madre venía normalmente sudorosa y cansada, el niño lloraba a todo pulmón por que quería mamar, ante tantos lloros, no tenía más remedio que darle el pecho, aunque no fuera más que por no verle llorar, pero esta leche más caliente que lo debido o por lo que fuera, le originaba al pequeño un malestar, más tarde una diarrea y a los seis u ocho días tocaba el campanil en la torre de la Iglesia, con aquel sonido cadencioso, anunciador de la muerte