LA NUEZ DE ARRIBA: Qué viaje tan largo, tan largo, Dios mío!...

Qué viaje tan largo, tan largo, Dios mío!

Ante la ceniza del hogar ya frío,

rodeado de todos nos pregunta:

-Y bien, ¿muy viejo me encuentran?

Hablen sin cuidado.

-Sí, padre - decimos - estás muy cambiado.

Y él: - ¡Pobres muchachos!

¡Ustedes también!