Qué viaje tan largo, tan largo, Dios mío!
Ante la ceniza del hogar ya frío,
rodeado de todos nos pregunta:
-Y bien, ¿muy viejo me encuentran?
Hablen sin cuidado.
-Sí, padre - decimos - estás muy cambiado.
Y él: - ¡Pobres muchachos!
¡Ustedes también!
Ante la ceniza del hogar ya frío,
rodeado de todos nos pregunta:
-Y bien, ¿muy viejo me encuentran?
Hablen sin cuidado.
-Sí, padre - decimos - estás muy cambiado.
Y él: - ¡Pobres muchachos!
¡Ustedes también!