LA NUEZ DE ARRIBA: Mi madre suspira....

Mi madre suspira.

Los viejos sirvientes

tienen a su vista gestos reverentes

y el can favorito se pone a brincar.

¡Qué viaje tan largo, tan largo Dios mío!

¡Durante su ausencia,

qué rachas de hastío,

qué sombras de pena,

qué nieblas de horror!