LA NUEZ DE ARRIBA: Me acosté llorando por las viejas horas...

Me acosté llorando por las viejas horas

(mañanas alegres, tardes soñadoras,

perezosas siestas).

Me dormí y soñé que "él" había vuelto

de un viaje lejano,

curvas las espaldas y el cabello cano...

también muy distinto de cuando se fue.