LA NUEZ DE ARRIBA: Desperté llorando...

Desperté llorando

por mi hogar desierto,

por mi infancia ida, por mi padre muerto.

Días, meses, años han pasado ya

y en la casa en ruinas,

desde los cimientos

hasta las cornizas de los aposentos,

¡todo qué distinto, qué cambiado está!