LA NUEZ DE ARRIBA: El nunca para de amar,...

El mar, sin prisa ninguna,
camina a la marea llena
hace galanteos de espuma
y toca el rostro de la arena.

El mar, sin prisa ninguna,
siendo amante cariñoso,
abraza la arena en la bruma,
¡con su aire tan misterioso!

El nunca para de amar,
camina a la marea llena,
siempre procura buscar
¡los labios de una sirena!