A veces me he sorprendido,
confesando el nombre de aquel que existe en el alma
y entre sollozo el que robó mi calma,
en corazón, están los trozos de espejos rotos
enmarcado con sus distintas caretas.
Quedas tú, mi viejo espejo… a la sombra de una nada,
con los últimos reflejos de una mujer que amó en silencio
y hoy con apatía miró el reflejo,
con una enmarcada sonrisa, que salió de del alma
y que pertenece a un estanque de mil caras de reflejos…
confesando el nombre de aquel que existe en el alma
y entre sollozo el que robó mi calma,
en corazón, están los trozos de espejos rotos
enmarcado con sus distintas caretas.
Quedas tú, mi viejo espejo… a la sombra de una nada,
con los últimos reflejos de una mujer que amó en silencio
y hoy con apatía miró el reflejo,
con una enmarcada sonrisa, que salió de del alma
y que pertenece a un estanque de mil caras de reflejos…