Manitos sucias.
Palmas arriba, manitos sucias,
siempre esperando esa moneda
que a veces queda, grande en tu mano,
y a compartirla con el hermano
porque tan chico, ya tienes grande
el sentimiento de ser humano,
cosa que, muchos, no lo tenemos
y damos limosna porque creemos
que el bien del día ya está salvado.
Dios nos bendiga, que equivocados!
Palmas arriba, manitos sucias,
siempre esperando esa moneda
que a veces queda, grande en tu mano,
y a compartirla con el hermano
porque tan chico, ya tienes grande
el sentimiento de ser humano,
cosa que, muchos, no lo tenemos
y damos limosna porque creemos
que el bien del día ya está salvado.
Dios nos bendiga, que equivocados!