«Calla, calla, princesa, dice el hada madrina,
en
caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el
feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor.»
Rubén Darío