LA NUEZ DE ARRIBA: Era día de tormenta como hoy, el sol, obstinado, nos...

Era día de tormenta como hoy, el sol, obstinado, nos negaba su luz.

Era día de tormenta, como hoy. Y tan diferente.

El agua corría calle abajo sin dejar nada a su paso, como hoy; calle abajo se va flotando en su cauce la ilusione, tan distinto de ayer.

La luz del rayo ilumina tu rostro dejando, por instantes, al descubierto tus ojos fríos, tu cara impasible, alejada de cualquier rastro de emoción, reflejo duro de un alma distante.

Estamos, aún sin saberlo, tan lejos el uno del otro que pudiendo tocarte no te alcanzo, ajeno al deseo. Si pudiera hablarte, transmitirte en suspiros todo lo que siento, si yo pudiera... si tú sintieras...