LA NUEZ DE ARRIBA: Despertáronle luego, y temblando...

Despertáronle luego, y temblando
de angustia y de miedo,
— ¡Ah!, ¿por qué despertar? —preguntóse
después de haber muerto.

Al pie de su tumba
con violados y ardientes reflejos,
flotando en la niebla
vio dos ojos brillantes de fuego
que al mirarle ahuyentaban el frío
de la muerte templando su seno