LA NUEZ DE ARRIBA: Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado...

Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos le

pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos

de su vida, él pensaba que iba a morir, más, de repente,

sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos

Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas

de seguridad con candados a una larguísima soga que lo

amarraba de la cintura.

En esos momentos de quietud, suspendido por los aires,

no le quedó más que gritar:
"Ayúdame, Dios mío", "ayúdame, Dios mío
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
" ¿Qué quieres que haga?"
"Sálvame, Dios mío."
" ¿Realmente crees que te pueda salvar?"
"Por supuesto, Dios mío."
"Entonces corta la cuerda que te sostiene."

Hubo un momento de silencio y quietud.

El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó