Con cada amanecer
despiertan en mí las emociones
que en ocasiones me torturan
y en otras me brindan alegrías.
Me emociona en extremo
sentarme a la orilla del mar:
tan extenso y majestuoso,
y perderme en su horizonte.
Mi corazón palpita de emoción
al escuchar el himno de mi patria
e indigno cuando malos gobernantes,
adeptos al poder, la destruyen.
despiertan en mí las emociones
que en ocasiones me torturan
y en otras me brindan alegrías.
Me emociona en extremo
sentarme a la orilla del mar:
tan extenso y majestuoso,
y perderme en su horizonte.
Mi corazón palpita de emoción
al escuchar el himno de mi patria
e indigno cuando malos gobernantes,
adeptos al poder, la destruyen.