Escalando la montaña entre arbustos pequeños
llegamos hasta el Cristo que es nuestro protector,
perfume a tomillo y peperina fresca,
un aire de aromas inundan como flor.
Mi pueblo es hermoso para disfrutarlo todo,
vivirá en mi recuerdo esa niñez feliz,
contemplando sus noches de luna trasnochada...
esperando que mi sueño pudiera venir.
Quien jamás ha llegado a conocer La Cumbre
no saben del paraíso de belleza y verdor,
donde se mezcla en la mente la fantasía
junto a un realismo de vivo color
llegamos hasta el Cristo que es nuestro protector,
perfume a tomillo y peperina fresca,
un aire de aromas inundan como flor.
Mi pueblo es hermoso para disfrutarlo todo,
vivirá en mi recuerdo esa niñez feliz,
contemplando sus noches de luna trasnochada...
esperando que mi sueño pudiera venir.
Quien jamás ha llegado a conocer La Cumbre
no saben del paraíso de belleza y verdor,
donde se mezcla en la mente la fantasía
junto a un realismo de vivo color