LA NUEZ DE ARRIBA: Sollozaba el cuaderno amarillento y ajado. ...

Sollozaba el cuaderno amarillento y ajado.
Yacía solitario en el escritorio,
mientras la vela agotada no tenía llama.
Lloraba la pluma con la tinta ya seca,
la savia que era la sangre de tu escritura.
El reloj no daba la hora, porque el tiempo
quedó suspendido en el espacio, sin horas
Ese día quedo muda la palabra.
La poesía perdió sus alas. Los sueños se congelaron.
Se estremeció el universo cuando tus bellos ojos
se cerraron, partiendo en solitario al sueño eterno.
Vida corta la tuya, llena de tristeza, amarguras.
anhelos, pasiones, soledades y ausencias.
Lloraban tus ojos secos, ya sin lágrimas,
que la vida te quitaba cada día que pasaba.
Era ese cuaderno tu fiel compañero,
amigo inseparable entrañable, silencioso,
que siempre, esperaba tu regreso