Para el hombre ordinario lo que dicen los demás importa demasiado, porque no tiene nada propio. Lo que piensa de sí mismo es sólo una colección de opiniones de otros. Siempre tiene miedo; no debe comportarse de tal manera que pierda su reputación, su respetabilidad. Siempre tiene miedo de la opinión pública, de lo que dicen los demás, porque lo único que sabe de sí mismo es lo que le dicen los demás. Si lo retiran, lo dejan desnudo. Entonces ya no sabe quién es. No tiene ni una vaga idea de su propio
... (ver texto completo)