Y como ya ha pasado un tiempo y la frialdad se ha hecho calor humano, Pedro, Antonio y María se sueltan a cantar cantes de pandorga, a cada dos coplas, humedeciendo la mano, y Pedro y María con cierto pique personal.
Ay mal haya quien me casó,
ay que yo bien estaba mozo,
ay con un pan tenía bastante,
ay ahora con tres tengo poco,
ay ahora con tres tengo poco,
ay mal haya quien me casó.
Los cucos y mamarucos
... (ver texto completo)
Tienes una cinturita
que anoche te la medí
con la cincha de mi burro
y te vino tarí marí,
y te vino tarí marí,
tienes una cinturita.
Mi mujer vieja y anciana
y con ella me conformo
y le toco la barriga
y le suena como un bombo,
y le suena como un bombo,
mi mujer vieja y anciana.
Aunque me eches más cantares
que pelos tiene un conejo,
siempre has de caer debajo,
ay como un puñetero viejo,
ay como un puñetero viejo,
ay aunque me eches más cantares.
Antonio anima a Pedro: «Ay tus cojones, salero, dale tú ahora», y así se nos va la tarde en este pueblo alicantino.
... (ver texto completo)