La Biblia enseña a amar a nuestros enemigos como si fueran nuestros amigos, posiblemente porque son los mismos.
No critiques las faltas de los demás, criticad las vuestras. No os preocupéis la gente que no os conoce, pero esforzaos para haceos digno de ser conocido.
Cuando un país está en orden es una vergüenza ser un hombre pobre y vulgar. Cuando un país esta en el caos, es una vergüenza ser rico y un mandatario.