Parada frente a un
espejo,
me miro y remiro a los ojos.
Con la mirada dibujo mi rostro,
que tantas veces habré delineado.
Espejo querido y odiado a la vez,
testigo de aquella metamorfosis
que inevitable acontece en mi cuerpo.
Vagamente recuerdo a la niña que fui
y observo a la mujer que ahora soy,
... (ver texto completo)