Reflejos
Rompía la mañana. Era la brisa
amplia, leve caricia en el ciruelo,
despeinando las ramas. Por el
cielo
surcaban naves de algodón, sin prisa.
Cuanto oído percibe, ojo divisa,
la estrofa que la alondra escribe en vuelo,
cada curva gentil del arroyuelo,
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