Tan inmensa tu piel, y accidentada,
y dos manos tan sólo para ella:
para la
Vía Láctea, una estrella,
para el
mar, una lágrima salada.
Qué insuficiente soy, qué limitada
mi maniobra en ti; cómo atropella
mi forma a mi energía, y corta y sella
la actividad que nace arrebatada.
... (ver texto completo)