El
cielo reflejado en tu mirada,
era mas radiante y azuloso
porque el cielo envidioso te robaba,
ese
color que a ti te daba...
el toque preciso y misterioso.
Espejo de la luz de mis pupilas
que por ti brillan entre inocentes y ansiosos
cuando derramas sobre mi todo lo que leo,
en el
mar profundo, de tus preciosos ojos.
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