Si una persona con mal humor le ha servido únicamente para perder el respeto ante los amigos y parientes, la humillación personal, por permitir que un hábito domine la conducta, pérdida de confianza y además de amistades deshechas.
Seguramente que la persona en
vías de recuperación de un buen carácter, se sorprenderá al repasar su
historia, y darse cuenta cuan alto precio ha pagado su absurdo comportamiento y entonces reflexionará diciendo que ha sido esclava de un mal hábito que sólo le causó daño y de que no erradicarlo seguirá llenando una vida complicada e insegura.