Amigo
Apareciste una
noche de
verano cuando menos lo esperaba.
Como tantas
noches estaba reflexionando sobre que hacer con mi vida, que sentido darle a esta forma de vivir.
Esa noche mi imaginación volaba como muchas noches por un abismo infinito y sin regreso.
Tú llegaste a mí en silencio, casi sin mediar palabra, sin pedir permiso para entrar, te colaste en mi vida, arriesgándote a recibir una negativa como respuesta a tu atrevimiento.
Le diste sentido a mi vida, alegría a mi alma, brillo
... (ver texto completo)