Disfrutè de Alvaro y Diego hasta que llegò la hora de venirnos a
Madrid.
Joder. Que pena.
Llueve poco, pero cuando lo hace es para destrozar, no para arreglar.
Ayer cuando por la mañana ibamos en direcciòn a Villalba a visitar a una cuñada, nos callò un trombòn de
agua, que en algùn momento estuvo por obligarme a detenerme en la autopista. Menos mal que durò dos minutos. DE lo contrario, si lo hubiera heco por algo màs de tiempo, hubiera tenido que detenerme, ya que no se veìa la
carretera.
Bueno.
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