LA NUEZ DE ARRIBA (Burgos)

Yo este verano
Foto enviada por Victoria Serna,

Y por seguir la huella
de mis pasadas huellas,
y recorrer caminos
aún no recorridos,
se me olvidó el momento
de la certeza plena
de conocer mis rieles:
aquellos que transito.

¡Pero ya no más vanos dilemas!... ... (ver texto completo)
Yo sé que en cada instante
tan sólo hay un instante;
y sé que en cada espacio
habita un solo espacio;
y hay un solo silencio
que calla en el silencio.

No me hablen de pasiones
ahogadas en el viento,
ni de caminos hechos ... (ver texto completo)
Yo sé que fue a la vuelta de una esquina,
donde errante mi alma peregrina,
ya presa de la mano del destino,
urgando sombras me empujó al camino.

Simiente de la vida fue mi canto,
que se ciñó al tamiz de un mudo llanto,
y fuente de dolor fueron mis versos,
que se trocaron en paisajes tersos.
Así prendí mi errar de mil matices, ... (ver texto completo)
Dos canciones a mi tierra

I (A la tierra que me vio nacer)

Cuantos días aprendidos
en el cauce de tus días;
cuántas noches aferradas
al silencio de tus noches;
cuántos soles transitados
a la sombra de tus soles, ... (ver texto completo)
Trilogía del amor

I (De la felicidad)

Nunca supe de obtener
todo aquello que anhelara;
tan sólo bastó anhelar
todo aquello que obtuviera.

Nunca supe que me amara ... (ver texto completo)
Pero yo te adivinaba,
infinitamente pura,
desde el fondo de tus venas
donde nadie te escuchara;
donde nadie te sintiera
—inmutablemente bella—
porque estabas más allá
de la sangre y las pasiones;
de la gloria y el abrazo;
de la dicha y el fracaso;
del amor y el desengaño
y el dolor y la premura
y el valor y la razón
y el asombro necesarios
para ver el mundo;
para verlo todo
con los ojos desatados;
con la exacta posición
de la medida exacta;
más allá de la vida;
más allá de la muerte ... (ver texto completo)
Pero yo te presentía,
venerable, incontenida,
desde tu incalculada infancia
donde nadie te nombrara
porque estabas más allá
de la vida y la palabra.

Pero yo te adivinaba,
intangiblemente eterna,
desde el velo inescrutable
de tu magia venturosa
donde nadie te cantara;
donde nadie te implorara
porque estabas más allá
del olvido y el silencio;
de la tierra y el espacio;
de la flor y la semilla;
de los ojos y las manos
y los labios y los brazos necesarios
para ver la vida;
para ver la muerte;
para ver la verdadera
dimensión del tiempo. ... (ver texto completo)
¿Y qué decir de ti, señora mía,
si no hay tiempo ni frontera,
ni leyenda ni escritura,
ni riqueza ni pobreza
que te pueda contener
en la exacta dimensión de tu misterio?
¿Y qué decir de ti, amada mía,
si no hay tierra ni volcán,
ni continente ni mar,
ni torrente ni aluvión ... (ver texto completo)
Con tus hilos increíbles
me destejiste a tu modo
los anillos de la duda,
y en mis heridas habidas
de fallidos amoríos
y malogradas pasiones,
cobijaste tu envoltura
con la mágica hermosura
de tu encaje inimitable,
señora de los milagros.

Me resurgiste a la esfera
de incontadas alegrías
y me cambiaste el silencio
por mágica algarabía,
con tu sólida presencia
—intangiblemente cierta—,
más allá del pensamiento,
¡más allá del universo

Carlos Reyna ... (ver texto completo)
¿Cómo fue que, sin mirarme,
te me plegaste al desvelo
de mis noches esquivadas?...
¿De qué modo, sin saberme,
te me ceñiste al delirio
de mis días renegados,
señora del pentagrama?...

¿O acaso ya me observaras
desde el fondo de la nada, ... (ver texto completo)
Y me siento viajar
con esa parte de mi ayer
que aún me vive y me reclama.
Y así regreso hasta la última estación
de la pesada y vieja ruta.

Y al buscar en la canción
a la que diera vida,
esa vida que me diera,
surge la antigua voz ... (ver texto completo)
Sí... Ese tiempo fue mi ayer
y ese ayer fue mi tiempo.
Un nacer de cosas idas
y un morir de cosas renacidas.
Y un bagaje de presencias infinitas
que me llegan desde la ausencia viva.

Y correr por la pendiente
que me arrastra.
Y salir a transitar
esa vereda antigua
de esquina sin ochava;
de vigilias muertas
y esperanzas nuevas;
de faroles encendidos
e ilusiones apagadas...
Distinta ahora, sí, pero exacta
en mi fisonomía caprichosa ... (ver texto completo)
Aún recuerdo tus cabellos
coqueteándole a la brisa
de esa mañana de abril,
y tu boca soñadora
suspirándole a la luna
en esa noche infinita.

Pero todo pasa,
como pasa el viento entre las hojas,
y los sueños se disipan ... (ver texto completo)
Hoy es tiempo de un ayer
que me vive desde siempre;
de un ayer que me nace
en cada cosa que no tengo:
una rama, una rosa, una estrella.

En la dorada alfombra del jardín
han quedado mis versos;
esos mismos versos que hoy,
en honor a tu recuerdo, ... (ver texto completo)
Un Amigo

Puedes soportar y experimentarlo todo siempre que junto a ti esté un amigo, aunque éste no pueda hacer más que darte aliento o tenderte una mano. En la vida un amigo es como el pan y el vino: una bendición. En las dificultades de la vida, un amigo es el consuelo más grande. Créeme: la respuesta competente de un asistente social, de un siquiatra, de un funcionario, la ayuda mejor intencionada de un ente oficial, sirven bien poco para un «hombre con problemas», comparadas con el gesto amable ... (ver texto completo)
No me falta nada, pero no consigo seguir viviendo». ¿Por qué todo esto? ¿No había nadie capaz de ser, para estas personas, un amigo o una amiga? ¿Nadie capaz de ofrecer un poco de protección en un mundo donde todo se tambalea? Los siquiatras son atacados. Los hombres se vuelven víctimas de un ambiente psíquico podrido. Las pastillas no los curarán. La receta: aquella sencilla bondad junto a la cual los demás se encuentran bien.