* Ya los perros buscan sombra. Ya me llenaste el taco de piedritas.
* Ya muy viejo Salomón, de un niño tomó lección.
* Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
* Ya los perros buscan sombra. Ya me llenaste el taco de piedritas.
* Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
* Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
* Ya lo dice el refrán: pasa hambre el que no tiene pan.
* Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
* Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos
Ya es viejo Pedro para cabrero.
* Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
* Ya entre locos me metí, y lo que fuere de ellos será de mí.
Ya es viejo Pedro para cabrero.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo
* Ya entre locos me metí, y lo que fuere de ellos será de mí.
* Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
* Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
* Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
* Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
* Y reza mucho en la novena, pero no es buena.
Oración a la lucidez
Señor,
concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que sí puedo
y la sabiduría para reconocer la diferencia
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo. Aristóteles, Ética a Nicómaco
* Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
Oración a la lucidez
Señor,
concédeme la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
el valor para cambiar las cosas que sí puedo
y la sabiduría para reconocer la diferencia
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo. Aristóteles, Ética a Nicómaco
Cuenta Dale Carnegie en su clásico Como ganar amigos e influir sobre las personas, que Charles Schwab le dijo en una ocasión que su sonrisa le había valido un millón de dolares.
Gustarle a nuestros semejantes sin duda facilita las cosas, y una sonrisa sincera es un buen principio para conseguirlo. En este mismo libro, se reproduce un texto sobre la sonrisa que he visto en muchas ocasiones y he recibido en algún correo electrónico, sin embargo, no me canso de leerlo. Según Dale Carnegie, tiene su ... (ver texto completo)
aprende a escribir tus heridas en la arena
y grabar en piedra tus venturas