"Estimada señora: Tengo el agrado de indicarle que el lugar al que Vd. se refiere queda sólo a 12 Km. de la casa, lo cual es molesto, sobre todo si se tiene que ir con frecuencia, pero algunas personas llevan la comida y permanecen allí todo el día, algunos viajan a pie y otros en tranvías, y de ordinario llegan en el momento preciso.
Hay lugar para 400 personas sentadas y 100 de pie. Los asientos están forrados de terciopelo púrpura y hay aire acondicionado para evitar sofocaciones.
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Todo lo que dejan depositado allí será para dar de
comer a los pobres del hospicio.
Hay fotógrafos especiales que toman instantáneas en diversas posiciones, las cuales son publicadas en el periódico de la ciudad, concretamente en la sección VIDA SOCIAL. Así el público podrá reconocer a las altas personalidades en actos tan humanos como éste".
Asi terminó la carta. Los ingleses, al recibirla, estuvieron a punto de desmayarse y, a pesar de todo su empeño, decidieron cambiar de lugar de veraneo.