Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.
La envidia es una declaración de inferioridad.
La mayor parte de aquellos que no quieren ser oprimidos, quieren ser opresores.
El mal de la calumnia es semejante a la mancha de aceite: deja siempre huellas.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso
Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el
refugio de los cobardes.
La batalla más difícil la tengo todos los días conmigo mismo
Cuando no se teme a la muerte, se la hace penetrar en las filas enemigas.
La guerra es un
juego serio en el que uno compromete su reputación, sus tropas y su patria.
Hay ladrones a los que no se castiga, pero que roban lo más preciado: el tiempo.
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